Solicitar una visa F-1 requiere demostrar aceptación escolar, fondos suficientes y vínculos con el país de origen. Durante la entrevista consular, el estudiante debe probar que no tiene intención inmediata de inmigrar. Tras la graduación, existen formas legales de quedarse, pero requieren preparación. Un abogado de inmigración en Austin, Texas puede ayudarle a planificar su camino desde el inicio.

Qué requisitos piden los consulados
La visa F-1 está diseñada para quienes desean cursar estudios académicos a tiempo completo en una institución acreditada en Estados Unidos. Antes de poder aplicar, el solicitante debe haber sido aceptado por una escuela, universidad o programa reconocido, y recibir el Formulario I-20 por parte de dicha institución.
Una vez obtenido el I-20, el estudiante debe pagar la tarifa SEVIS y programar su entrevista en el consulado estadounidense correspondiente. El oficial consular evaluará si el solicitante cumple con todos los requisitos y si es probable que regrese a su país de origen después de terminar sus estudios.
Entre los requisitos esenciales se encuentran: tener pasaporte vigente, demostrar capacidad económica para cubrir los estudios y gastos de vida, y no contar con intenciones migratorias permanentes al momento de la solicitud.
Qué probar durante la entrevista (fondos, intención de regreso)
La entrevista consular es un momento decisivo en el proceso. No basta con presentar documentos; el solicitante debe ser coherente, claro y convincente al explicar su plan académico y su intención de regresar a su país.
Uno de los aspectos más revisados es la solvencia económica. Es importante presentar pruebas claras de ingresos familiares, becas, ahorros o patrocinios. A menudo, el oficial consular también evalúa si el programa educativo tiene sentido en relación con la trayectoria del solicitante.
Además, debe quedar claro que el estudiante no tiene la intención de quedarse permanentemente en EE. UU. tras finalizar sus estudios. Por ello, es recomendable llevar pruebas de lazos con el país de origen, como propiedad, familia, o compromisos laborales futuros.
Qué derechos y restricciones tiene el estudiante
Una vez aprobada la visa F-1, el estudiante podrá ingresar a EE. UU. hasta 30 días antes del inicio del programa académico. Durante su estancia, tiene derecho a estudiar a tiempo completo y, en algunos casos, a trabajar dentro del campus universitario hasta 20 horas por semana.
Sin embargo, existen restricciones importantes:
- No puede trabajar fuera del campus sin autorización especial.
- Debe mantener una carga académica completa.
- Debe notificar a su escuela y al sistema SEVIS sobre cualquier cambio de dirección, programa o estatus.
Perder el estatus F-1 por bajo rendimiento académico, empleo no autorizado u otras razones puede tener consecuencias graves, incluyendo la pérdida de la visa y la necesidad de salir del país.
Qué hacer si desea quedarse tras graduarse
Muchos estudiantes internacionales desean extender su estancia tras graduarse. Algunas opciones viables incluyen:
- OPT (Entrenamiento Práctico Opcional), que permite trabajar hasta 12 meses (o más en ciertas carreras STEM).
- Cambio a visa H-1B, si consiguen patrocinio de un empleador.
- Ajuste de estatus, en casos donde contraen matrimonio con ciudadano estadounidense u obtienen otra vía legal.
Para planificar correctamente estos pasos, es esencial contar con asesoría desde el inicio. Un abogado de inmigración cerca del centro de Austin puede analizar el perfil del estudiante y su familia, anticipar posibles obstáculos y diseñar un camino migratorio viable a largo plazo.
Estudiar en Estados Unidos puede ser una gran oportunidad, pero también representa un reto legal. Lincoln-Goldfinch Law, en Austin, Texas puede acompañarle a usted o a su hijo desde el inicio, asegurando que cada paso se dé con claridad y dentro del marco migratorio correcto. Planificar ahora puede evitar problemas futuros.
